Nuestros hijos ya conviven con la inteligencia artificial: en buscadores, filtros de fotos, videojuegos, tareas escolares y asistentes de voz. La pregunta no es si se van a encontrar con ella, sino quién les va a ayudar a entenderla. Como padre, prefiero que esa conversación empiece en casa.
Empieza por lo que ya usan
Antes de explicar, pregunta. Unas preguntas sencillas abren la conversación sin que suene a interrogatorio:
- ¿Has usado alguna app que «responde» como si fuera una persona?
- ¿Tus compañeros la usan para las tareas? ¿Qué opinas de eso?
- ¿Alguna vez una respuesta te pareció rara o equivocada?
Explícala con palabras simples
Una explicación que funciona bien con niños: «Es como el autocompletar del teléfono, pero muchísimo más avanzado. Aprendió de millones de textos y adivina qué palabras van después. Por eso a veces acierta y a veces inventa.»
- No sabe si algo es verdad. Por eso hay que comprobar lo que dice.
- No es una persona ni un amigo, aunque hable con amabilidad.
- Lo que le escribimos puede guardarse, así que no le contamos secretos ni datos personales.
Revisa la edad mínima de cada servicio
Cada servicio define en sus términos quién puede usarlo. Por ejemplo, los términos de uso de OpenAI (empresa de ChatGPT) indican una edad mínima de 13 años y, para menores de 18, el permiso de un padre o tutor. Antes de que tu hijo use cualquier herramienta, lee sus condiciones: cambian con el tiempo y no todas son iguales.
Cinco acuerdos para el hogar
- No compartimos datos personales (nombre completo, dirección, colegio, fotos) con una IA.
- Verificamos antes de creer, especialmente en tareas escolares y temas de fe.
- La IA ayuda a pensar, no piensa por nosotros. Si la usas para una tarea, debes poder explicar lo que entregas.
- No creamos imágenes ni audios de otras personas sin su permiso.
- Si algo te incomoda, lo hablamos. Ninguna pregunta es tonta y nadie se mete en problemas por contar.
Una mirada desde la fe
Mejor aún: creen algo juntos
Una de las mejores formas de entender una herramienta es usarla para crear, no solo para consumir. Pueden diseñar juntos una lista de tareas, un juego de preguntas bíblicas o una pequeña app para un pasatiempo. Si te interesa un espacio guiado, en Talleres encontrarás MiApp IA, un taller en vivo para que niños y adolescentes de 10 a 14 años creen su primera app con acompañamiento de la familia.